Quand il me prend dans ses bras
Il me parle tout bas,
Je vois la vie en rose.

Edith Piaf

Cuando él me toma en sus brazos
y me habla bajito
veo la vida en rosa.

Hace unos días, en una distendida reunión, una amiga médica mencionó que algunos hombres que toman Viagra experimentan un efecto secundario por el que todo lo ven tintado de azul. Ahora sé que esta condición se conoce como cianopsia, y no, no tiene nada que ver con el color azul de la famosa pastilla, pues también puede ocurrir con el consumo de otras marcas alternativas que producen la erección masculina y tienen pastilla de otros colores. De hecho, también existen versiones de esta condición de visión tintada conocidas como ianocinopsia (violeta o púrpura), cloropsia (verde), xantopsia (amarillo), o eritropsia (rojo), que de manera general reciben el nombre de cromatopsia.

La cromatopsia suele ser una condición temporal, y puede tener una variedad de causas además de la mencionada, como la intoxicación sistémica de origen variado (drogas, setas, alcohol, medicamentos, CO), la contaminación del globo ocular por alguna sustancia (sangre consecuencia de una operación ocular), la exposición a la luz solar brillante, etc. VincentSe dice que la dominancia de amarillos en la obra de Vincent Van Gogh podría haber estado producida por el consumo de digitalis, que se usaba para el tratamiento de la epilepsia. La digitalis se sigue usando en la farmacología actual, y es la base del fármaco digoxina que se usa en algunos pacientes con afecciones cardíacas; uno de los efectos secundarios de la digoxina puede ser la xantopsia.

Los mecanismos de la cromatopsia también son variados. Por ejemplo, si el líquido del globo ocular (el humor acuoso) se tinta con sangre, o si hay progresión de una catarata, la causa es, digamos, ‘externa’ o inducida, sin defecto en el mecanimo del color, es lo que se conoce como cromatopsia óptica. Por otro lado, la adquisición de una alteración cromática puede afectar a alguna de las partes que conforman el mecanismo del color: la retina, el nervio óptico, o las distintas partes del cerebro involucradas en la percepción del color (ver figura 2 en la entrada del 24 de octubre de 2013, Color, una invitación), conocidas como cromatopsia retinal y cromatopsia central.

Por ejemplo, la Viagra inhibe la asimilación de la encima fosfodiesterasa, lo que eventualmente provoca que las zonas cavernosas del pene se inunden de sangre produciendo la erección; esta misma familia de encimas se expresa en los conos de la retina, por lo que su inhibición puede dar lugar a la cianopsia. En el caso de la digitalis, parece que algunas células en la retina (como los conos que son los sensibles al color) son sensibles a las formas moleculares de digitalis que se asemejan a la ATPasa del sodio potasio (la encima que hace funcionar el mecanismo básico de permeabilidad de todas las células, la famosa bomba de sodio-potasio). La cromatopsia central puede ocurrir tras un accidente cerebrovascular que afecte al flujo sanguíneo en las zonas importantes para el color, como por ejemplo la V1 y la V2.

Existe una forma de esta alteración, la cromatopsia fantasma, que consiste en la percepción de colores (azules-dorados) en personas con visión muy reducida o nula, y que se origina por la estimulación de la zona cerebral V4 relacionada con la percepción del color.

En contraposición, existe una condición conocida como acromatopsia, en la que no existe la percepción del color; el mundo se ve en escala de grises. La acromatopsia suele ser congénita, pero también puede ser el resultado de una lesión, como en el caso del pintor que pierde la percepción del color tras un accidente de coche, en el relato breve de Oliver Sacks en Un antropólogo en Marte. El mismo Sacks dedica todo un libro, con el sugerente título de La isla de los ciegos al color, a esta afección que sufre una gran parte de la población de dos pequeñas islas de la micronesia.

Aunque ver “la vida de color de rosa” no parece ser una condición patológica de la fisiología de la visión, esta expresión que tan divinamente cantó Edith Piaf está también asociada a las fuertes alteraciones bioquímicas que nos invaden cuando nos enamoramos, y me pregunto si no habrá algo de verdad en esta expresión romántica y aún ningún médico le ha prestado atención …

 

 

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