Un cuervo se posó frente a mi ventana.

No era el cuervo de Ted Hughes, o el de Galway.

Ni tampoco el de Frost, Pasternak o García Lorca.

Ni un cuervo homérico, ahíto de vísceras tras la batalla.

Este era un cuervo que nunca encajó en parte alguna,

Ni hizo en vida nada remarcable.

Se posó ahí, en la rama unos cuantos minutos.

Luego alzó el vuelo

Y hermosamente salió de mi vida.

Raymond Carver, mi cuervo*.

*Carver identifica –erróneamente- su corneja –crow– con el cuervo –raven- de Poe. La conexión entre el poema de Carver y el celebrado The raven es tan explícita (la ventana, la confrontación con el poeta, el juego de diferencias entre el cuervo trascendente de Poe y el humilde de Carver, la belleza de uno y la fealdad maligna del otro, entre la subjetividad romántica de Poe y la narrativa naturalista de Carver) que he preferido mantener el malentendido para salvar la relación entre ambos poemas.

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Cuervos y cornejas pertenecen a la familia de los córvidos, un grupo de aves que incluye además a las grajillas, las urracas, los arrendajos y las grajas, en conjunto más de ciento veinte especies de distribución mundial. Cuervos y cornejas, cornejas o cuervos, crows o ravens, son las especies de mayor tamaño y frecuentemente carecen de rasgos específicos que las distingan más allá de su negritud. La confusión entre ambas está servida. La Corneja americana o crow en inglés, Corvus brachyrhynchos, y el cuervo o raven, Corvus corax, son especies diferentes pero estrechamente emparentadas. Fáciles de confundir por los no iniciados, sangriento símbolo de maldad para muchos, odiados en el campo por ganaderos y agricultores, ignorados en la ciudad, su ominosa consideración actual no les hace justicia. Y no siempre fue así.

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Cuervo mitológico: El cuervo ha sido tradicionalmente un personaje bendecido en múltiples mitos y culturas desde el paleolítico hasta la edad media. La mitología escandinava muestra a dos cuervos hermanos, Hugin y Munin, sobre los hombros de Odín, al cual informaban de cómo iba el mundo y sus asuntos. Y en los mitos griegos el traumático nacimiento de Asclepio, salvado de la muerte por su padre Apolo al enterarse que su madre, la princesa Coronide –hija del rey de Tesalias- había tenido trato carnal con un mortal, se debió a la negligencia de un cuervo blanco encargado por Apolo de la vigilancia de su amada. Al conocer de la infidelidad de Coronide, embarazada en ese momento de Apolo, condena a la princesa pero salva a su hijo, que sería el Dios de la Medicina en la Grecia y Roma clásica. Apolo castigó al cuervo a vestir ropajes negros desde entonces. En la tradición judeo-cristiana, es un cuervo -y no la paloma- el ave que señala a Noé la retirada de las aguas del Diluvio, un relato tomado directamente del Gilgamesh sumerio. Acompañó a San Elías en su vida eremítica, complementando su sola dieta de dátiles con un mendrugo de pan, el cual trasportaba a diario en el pico por mandato divino y el santo recibía entre bendiciones. La mitología teutona y celta en Europa le otorga un papel central en distintos relatos y sagas, y otro tanto sucede en las tradiciones orales y relatos de Creación de tribus de Buthan o la costa NE de Asia y en la mitología hindú como una de las encarnaciones de Brahma, la del cuervo poeta Kakabhusuda. Pero en ningún sitio como en los relatos orales de carácter genésico de los pueblos de la costa Pacífica canadiense se manifiesta Cuervo en toda su profundidad mitológica, como veremos luego.

Cuervo extraordinario: Los mismos ganaderos y agricultores que los denostaban percibían a la vez su enorme inteligencia y adaptabilidad, algo que les dejaba fascinados. ¿Cómo era posible que pudieran distinguir al cazador con rifle al hombro del simple paseante? ¿Quién les enseñó a robar la pesca de los sedales y anzuelos calados en los agujeros en el hielo flotante, obra de los Inuit? ¿Qué diferencia percibían entre el cazador de ciervos, al cual seguían, del cazador de córvidos, al cual evitaban o sometían a un acoso estridente, en pandilla? ¿Cómo eran capaces de manipular objetos y valerse de herramientas, qué capacidad mental les confería el don del juego por puro placer, deslizándose por las laderas nevadas una y otra vez, o les llevaba a actuar como guía de especies cazadoras como lobos u hombres, a posibles presas? En la universidad de Washington hace unos años el psicólogo evolucionista John Marzluff y sus colegas (http://www.sefs.washington.edu/research.acl/Crows_and_Other_Corvids/Marz_etal_crow_facerecog.pdf) invitaron a participar a un grupo de estudiantes en un experimento en el que pretendían medir la capacidad de reconocimiento individual de un sujeto peligroso por parte de las cornejas del campus. Equiparon en algunos casos a sus entusiastas becarios con máscaras grotescas que acentuaban rasgos y les pusieron a capturar cornejas mediante redes, tras lo cual las aves eran medidas, anilladas y liberadas. Un pasaje traumático sin duda para las siete aves del grupo experimental…y al poco se descubrió que para los propios becarios, que cuando no habían podido ocultar su identidad tras la máscara eran identificados días, semanas y meses después por un número creciente de aves. Tras las vacaciones de verano, y olvidado el incidente hitchcockiano, regresaron al campus para matricularse y descubrir, hasta tres años después, que su presencia desencadenaba la furia y provocaba reacciones de acoso o mobbing a centenares de cornejas. El campus de Washington University es con seguridad el único del mundo en el que las cornejas constituyen un tema de conversación habitual.

Los cuervos no cabe duda, son especies inteligentes. Poseen comparativamente el cerebro más grande de la clase Aves y junto a la corneja lucen un índice de cefalización que rivaliza con el de los simios superiores. El equivalente a su neocórtex, el nidopallium del telencéfalo está hipertrofiado y este hecho es común en toda la familia. ¿Inteligencia introspectiva? ¿Aprendizaje por imitación? ¿Aprendizaje social? ¿O todas estas modalidades combinadas? Veremos.

Cuervo tramposo: los cuervos son diestros en idear y llevar a la práctica trucos y tretas, tanto de carácter social como interespecífico, para burlar a un posible colega ladrón de sus alimentos almacenados, distraer a las rapaces carroñeras en disputa de los restos de un cadáver o de nuevo por mero placer. En Suecia, unas urracas aprendieron a llamar al timbre de una puerta cada vez que veían a la señora de la casa, porque de vez en cuando les daba de comer. Su marido las odiaba, las ahuyentaba, intentó matarlas…y el parabrisas de su coche apareció desde entonces con una nutrida carga de excrementos cada mañana. Los experimentos con un pariente cercano del cuervo, la Urraca azuleja o chara de California Aphelocoma californica, desarrollados por Emery, Clayton y colegas desde 2004 han demostrado en condiciones experimentales que el aparato cognitivo de esta especie le permite memorizar el dónde, el cómo y el cuándo esconden sus alimentos, y acceder a ellos de una manera adaptativa, priorizando los alimentos que caducan –frutos maduros, carne o pescado- sobre los no precederos –semillas, y evitando la búsqueda de los escondites de los primeros una vez superada su “fecha de caducidad”. Más notables todavía son los experimentos realizados en un contexto social. En este caso se valora la categorización de las urracas entre dos posibles clases, la de los almacenadores o escondedores y la de los ladrones, asaltadores de las despensas de sus conespecíficos si la ocasión lo permite. El “ladrón” posee el mismo mapa espacio-temporal que el “almacenador”, pero su estrategia es egoísta. Frente a ellos, los almacenadores desarrollan una conducta extremadamente compleja que implica la existencia y uso de propiedades cognitivas superiores, significativamente la de ser capaces de ponerse en el papel del otro –en este caso el ladrón- y “seguir su mirada”, razonando en consecuencia. Lo asombroso es que el escondedor no evita o pospone la acción caso de ser observado por un ladrón, de hecho esconde la comida. Pero accede a ella en cuanto puede y la reubica, burlando al latrocida. En los cuervos el escondedor observado esconde una rama o una piedra como sustituto del alimento verdadero, que es reubicado en un almacén alternativo, al abrigo de miradas.

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Cuervo en un tótem Haida. Derechos de imagen: Universidad de Washington

Representación de Cuervo por los indios Haida de la costa Pacífica de Canadá. Mediador entre el cielo –escalera- y el hombre.

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Y este comportamiento tramposo (el trickster norteamericano) caracteriza a Cuervo, personaje mediador entre la deidad primigenia y el hombre que los indios Inuit y las restantes tribus del Pacífico canadiense, fabricantes de tótems, le otorgan: es Cuervo el creador del hombre y del resto del mundo sensible, pero su papel es ambiguo: creador por una parte, destructor como contrapartida. Porque el Trickster Cuervo es un personaje complejo y dual, tramposo, bromista, lujurioso y cruel, un auténtico gamberro, pero dador a la vez de todos los bienes incluida la luz del mundo y la condición humana; un telúrico Prometeo avant la lettre, que dona y enseña al hombre cómo vivir de esos dones, la agricultura entre otros. Y el lenguaje y su soporte, el pensamiento abstracto. El poeta laureado británico Ted Hughes, autor en mi opinión de la mejor poesía de animales, escribe en 1970 uno de sus poemarios más famosos, Crow, en el que desarrolla el universo poético de este personaje mítico con singular dureza.

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Cuervo hablador: se han descrito para la especie y de momento más de 80 vocalizaciones diferentes con significado específico y variaciones regionales, locales e individuales. Muchas de ellas se basan en la simple repetición de un tema central, diferenciándose en el número de veces que se emite. No es raro que sean capaces de contar hasta seis…Carentes de un canto reconocible, poseen sin embargo un tipo de vocalización único, denominado sotto voce: un canturreo siempre variable compuesto de elementos vocales combinados de forma infinita, incluyendo imitaciones de otras aves, que emiten especialmente en época de celo y en presencia de su monógama pareja. Una función social y de cortejo. Lo fascinante es que además pueden cantar sotto voce en solitario, mientras desarrollan otra actividad –prospección, vigilancia,…- Canturreamos sin motivo aparente, mientras nos duchamos, paseamos o fregamos los platos, como acompañamiento de nuestra vida, cuando sentimos que vale la pena vivirla y estamos intrínsecamente bien. Justo como hace el cuervo.

Como en casi todo, sólo acabamos de empezar a desvelar la vida secreta del cuervo, sus capacidades mentales y su manera o razón de ser. El conjunto de herramientas cognitivas que poseen es formalmente idéntico al de los primates superiores con los que comparte una inteligencia al menos tan desarrollada. El hecho de que animales filogenéticamente tan disímiles hayan llegado a un puerto común racional permite hablar de convergencia adaptativa en la evolución de la inteligencia entre ambos, abriendo horizontes insospechados en un feudo que aceptábamos compartir, y con disgusto, con los primates superiores y a que Marzluff los defina como “simios voladores”. Un vez más, nuestra antigua posición central en la Creación, o nuestro papel como culmen evolutivo ha quedado seriamente comprometido, desplazándose a una más realista periferia. Ha bastado como siempre con sentarse a mirar nuestro entorno con talante inquieto: en este caso, el vuelo trepidante de los cuervos sobre los acantilados del mundo y querer ver, con la mente abierta, lo que nos dice y nos viene diciendo con letras negras en lo profundo de sus negros ojos desde el origen de nuestro propio tiempo.

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