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Hace unas semanas leí en el periódico que algunas tiendas de ropa de moda, situadas en la quinta avenida de Nueva York, habían empezado a utilizar maniquíes que dejaban traslucir a las claras un abundante vello púbico (vease la imagen adjunta). Claramente, los responsables de marketing han decidido utilizar un tabú con objeto de llamar la atención, lo que viene siendo una estrategia publicitaria clásica. Es interesante que hace casi 150 años, el pintor francés Gustave Courbet empleo el mismo tema para escandalizar a todos con su famoso l’Origine du monde (http://es.wikipedia.org/wiki/El_origen_del_mundo). La noticia me llevó a pensar en un post sobre el origen evolutivo del pelo en general, es decir, por qué lo perdimos en todo el cuerpo (excepto en la cabeza), por qué lo recuperamos “allí abajo” y por qué lo hemos vuelto a “perder” recientemente con la moderna costumbre de la depilación.

La pérdida general del pelo no es una cuestión baladí. El pelo es uno de los grandes “inventos” de nuestra línea evolutiva mamífera y supone una adaptación extraordinariamente eficaz a las bajas temperaturas. No obstante, dicha pérdida se ha producido en diversos linajes del tronco mamífero: para empezar en la mayoría de los animales acuáticos (delfines, ballenas, focas, hipopótamos…), también en elefantes y rinocerontes, en los murciélagos y en algunas especies sueltas, como el topo desnudo Heterocephalus glaber.

Muchas y variadas hipótesis se han esgrimido para explicar este fenómeno en nuestra especie. La más aceptada sugiere que, unida a un aumento de las glándulas sudoríparas de la piel, facilita la pérdida de calor lo que permite el ejercicio físico elevado con temperaturas altas. En efecto, los humanos somos bastante buenos corredores de fondo, comparados con otras especies, sobre todo si hace mucho calor. Otra teoría se basa en evitar la infestación por parásitos, lo que requeriría una etapa en nuestra evolución en que dicha carga de parásitos hubiera sido lo suficientemente alta como para dar una ventaja selectiva al fenotipo lampiño, lo que no está nada claro. También se ha postulado que los humanos pasamos por una breve pero intensa fase acuática que propició nuestra pérdida de pelo y ganancia de grasa subcutánea, como las focas. La idea es perfectamente plausible, lo malo es que no existe ni una sola prueba en su favor. En cualquier caso, ninguna de estas hipótesis podrá considerarse conclusiva hasta que no se identifiquen los genes implicados y pueda estimarse directamente el grado y tipo de selección al que han estado sometidos.

El vello púbico es obviamente distinto del pelo de la cabeza y nuestros parientes cercanos no tienen nada parecido. De hecho, chimpancés y gorilas tienen un pelo completamente “normal” en el pubis, si acaso más fino, lo que contrasta con el de los humanos. La hipótesis de Robin Weiss, del University College de Londres, es que primero perdimos el pelo del cuerpo y luego desarrollamos el vello púbico, hace –al menos- 3.3 millones de años, de acuerdo con un artículo suyo publicado en el Journal of Biology. Esta afirmación se basa en un hecho curioso. Los humanos nos separamos del gorila hace unos 7 millones de años. Al perder nosotros el pelo, los piojos que debían vivir en todo el cuerpo quedaron confinados al cuero cabelludo, donde siguieron evolucionando hasta la fecha. Las ladillas, en cambio, suelen infectar exclusivamente el vello púbico y esta especie (Pithirus pubis) es mucho más cercana de lo esperado a la especie que infecta al gorila (Pithirus gorillae) en todo el pelaje. Los análisis filogenéticos muestran que la separación entre estas dos especies se produjo hace sólo 3.3 millones de años.  Evidentemente, en algún momento de la evolución, algún gorila nos “pegó” las ladillas. En el escenario más escabroso estaríamos hablando de sexo entre ambas especies (por entonces gorilas y autralopitecinos). Sin embargo, esta “hipótesis de King-Kong” (podríamos llamarla) no es la única posible. Nuestros antepasados pudieron contagiarse utilizando las “camas” que los gorilas construyen para dormir en la selva o, alternativamente, cazándolos y consumiendo su carne.

¿Por qué apareció el vello púbico? tampoco lo sabemos. La teoría frecuentemente esgrimida implica a la selección sexual: el vello sería una especie de “ornamento” como la cola del pavo real. Pero en este último caso hay bastante evidencia de que una cola larga incrementa el éxito reproductivo del macho. En el otro caso no hay evidencia en absoluto. Obviamente, el vello púbico constituye un marcador de madurez sexual, pero esto no basta para explicar que el carácter fuera seleccionado.

Evidentemente, la súbita pérdida del vello púbico en los últimos años, debido a la cada vez más frecuente costumbre de depilarse no tiene nada que ver con los genes sino con los memes. Un estudio de 2009 realizado por investigadores alemanes entre jóvenes entre 18 y 25 descubrió que el 50% de las chicas y el 25% de los chicos se depilaba en alguna medida. Otros estudios confirman la creciente aceptación de diversas formas de depilación púbica, como la “brasileña” (tipo billete de metro) o el estilo Hollywood (depilación total). La costumbre parece restringirse a menores de 40 años y en particular a las mujeres. La pregunta es: ¿como se ha extendido tan rápido?

También se ha detectado el inicio de una “fobia al vello púbico” (seguramente ya tiene un nombre técnico en griego trico..algo..fobia, o lo tendrá pronto) acompañada de una conducta obsesiva sobre higiene y limpieza que tiene todas las características de un movimiento religioso ultra-ortodoxo. Conviene recordar que no existe un consenso sobre las consecuencias de la depilación en la salud pública. Sin duda, la práctica favorece el control de parásitos (ladillas) pero podría facilitar el contagio de infecciones de la piel. Otro estudio ha puesto de manifiesto que los individuos depilados muestran una conducta sexual más abierta y tienen menos problemas en este sentido, aunque no se sabe si se trata de una causa o un efecto.

Los expertos (si es que alguien puede considerarse experto en esta materia) señalan al fácil acceso a la pornografía en internet como el factor responsable, dado que la depilación completa es de rigour en la inmensa mayoría de las pelis porno. Si internet constituye la principal fuente de información de los jóvenes sobre temas sexuales, es lógico pensar que las ideas “si quieres tener sexo tienes que depilarte” y “todo el mundo se depila” empezaran a implantarse. Y una vez iniciada la costumbre no es raro que se convirtiera en dictadura, si las personas perciben que su vellosidad les convierte en individuos sexualmente indeseables.

¿Se acabará convirtiendo esta costumbre en la norma? Hacer predicciones siempre es difícil (sobre todo respecto al futuro) pero mi opinión personal es que la moda se irá tal como vino (para quizá volver de nuevo). En cuanto la depilación sea percibida como “obligatoria”, la siguiente generación se rebelará contra ella aunque solo sea para afirmar su identidad. De hecho es posible que este fenómeno ya haya empezado, como parecen afirmar las provocadoras maniquíes de la Quinta Avenida.

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